APRENDIZAJE BASADO EN PROYECTOS (ABP)

En la actualidad, existen diversas propuestas educativas innovadoras que pretenden la mejora de la calidad educativa, siendo una de las más relevantes la metodología educativa basada en proyectos, pues responde a la perfección ante las necesidades de la educación actual, poniendo en primer lugar al niño/a, partiendo de sus intereses y sus necesidades, lo hace partícipe de su propio aprendizaje de forma activa, potencia la colaboración y eleva la confianza en uno/a mismo/a.

El espacio del aula en el ABP adquiere un nuevo sentido, pues los/as estudiantes tendrán que trabajar en grupo, moverse y relacionarse con las otras/os.

En un proyecto todas y todos tienen un fin común, favoreciendo el sentimiento de equipo y facilitando y potenciando relaciones igualitarias.

Se trata de un método educativo que parte de los conocimientos e ideas previas de nuestras y nuestros estudiantes para unirlos con conceptos nuevos, permite un enfoque globalizador, integrador e inclusivo de la enseñanza.

  1. Tobón (2006) define proyecto como un conjunto de actividades sistemáticas y elaboradas que se ejecutan con el fin de resolver un problema determinado (reto). Dentro del ámbito educativo se trata de un método de enseñanza-aprendizaje dónde se crean situaciones cercanas a la realidad que permitan el desarrollo de diferentes competencias pretendiendo que el alumnado aprenda de forma autónoma.

Con esta metodología se pretende hacer al niño/a participe de su propio aprendizaje, evitando el papel pasivo del mismo y olvidando la educación tradicional cuya labor era meramente la transmisión de conocimientos teóricos que los niños y niñas no comprendían, puesto que no encontraban una relación directa con su realidad.

Esta metodología educativa surge ya en el año 1918 de la mano de Kilpatrick, pedagogo estadounidense discípulo de Dewey y conocido precisamente por crear esta nueva iniciativa educativa, publicada en su libro “El método por proyectos” en el año 1918, pero la escuela tradicional, mera transmisora de conocimientos depositados en la mente de la o el estudiante como si de un banco se tratase, no favorecía la implementación de esta metodología.

Hoy en día, tras la evolución y consideración de eliminar el rol de docente como protagonista y colocando al alumnado como pieza principal en el aprendizaje, se conocen infinidad de ventajas de este método, por lo que ha adquirido gran relevancia en la educación actual.

  • Ventajas de la metodología basada en proyectos:

Se trata de un método que parte de lo vivencial favoreciendo el aprendizaje significativo. Se parte de los intereses de nuestros/as estudiante, favorece un trabajo globalizador pudiendo trabajar diferentes disciplinas a la vez relacionándolas unas con otras.

Un aspecto muy relevante de este método es que desarrolla el pensamiento crítico, favorece la empatía y el trabajo colaborativo, el respeto por las ideas y opiniones de nuestros y nuestras iguales y del resto. Enseña a nuestros/as niños/as a trabajar en equipo, por lo que han de aprender a escuchar y asumir responsabilidades con el fin de conseguir resultados.

En definitiva, el trabajo por proyectos potencia la motivación en nuestros estudiantes para aprender nuevos conocimientos, posibilita el desarrollo de la creatividad e imaginación a la hora de llevar a cabo las actividades y plantear estrategias que permitan la resolución del problema, permite también que nuestros alumnos/as adquieran nuevos conceptos que les faciliten resolver cualquier situación inesperada que se presente en su propia realidad, además, favorece un desarrollo integral en nuestro alumnado, ya que a través de un proyecto podemos trabajar diferentes disciplinas, y, por último, para mí uno de los aspectos más importantes, trabajarán de forma colaborativa para la consecución de una meta y mejorarán su propia autoestima.

 

Artículo realizado por Mónica Fernández Bousoño

Escuela Inclusiva y Diversidad

IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN INCLUSIVA PARA ATENDER A LA DIVERSIDAD

La preocupación por la escuela inclusiva se ha convertido en uno de los mayores retos que actualmente deben afrontar los sistemas educativos, los centros, el profesorado y la sociedad. En efecto, mientras que en los países en desarrollo la preocupación se centra en cómo millones de niños y niñas pueden acceder a la educación formal, los países más ricos ven como muchos jóvenes acaban su escolarización sin obtener titulación alguna y sin avanzar en sus planes de aprendizaje, con problemas emocionales graves o simplemente abandonan el centro sin más opciones.  

En cualquier caso, la experiencia nos aporta evidencias de cómo los sistemas educativos y los profesionales han intentado, con mayor o menor fortuna, dar respuesta a la situación de acuerdo con las políticas, las tradiciones pedagógicas, el pensamiento del profesorado, los recursos disponibles y las propias competencias. Evidencias que reflejan el intenso debate abierto en los distintos países y que ponen de manifiesto una constante en las propuestas internacionales orientadas al logro de una educación equitativa de calidad para todos y todas, es decir, al progreso hacia sistemas educativos más inclusivos. Entre estas evidencias, quizás la que resaltamos como esencial es la necesidad de promover un cambio de mirada; las dificultades de atender la diversidad de necesidades del alumnado, promoviendo el éxito de cada uno de ellos; la importancia del pensamiento del profesorado y de las culturas organizativas o de colaboración en los centros; la formación inicial y permanente del profesorado.

Se trata pues de un verdadero reto de formación del profesorado, no como tarea individual, sino como un proceso de desarrollo profesional y de mejora de los centros y los sistemas educativos. Porque el progreso hacia la inclusión requiere voluntad política y acuerdo social basado en valores de equidad y justicia. Sería iluso, y también poco responsable, dejar descansar todo este proceso exclusivamente en las espaldas del profesorado. El progreso hacia otro modelo depende también de la toma de decisiones valiente sobre los cambios que requieren el diseño y desarrollo del currículum. Se necesita dotación y redistribución de los recursos humanos y materiales, sistemas de apoyo y asesoramiento, organización de los centros (tiempos y espacios para la colaboración del profesorado, en un marco flexible y autónomo que promueva la participación de la comunidad) y nuevos procesos de enseñanza y aprendizaje. 

Dicho esto, y situada la contribución del profesorado en su lugar, es necesario decir con igual rotundidad que la formación del profesorado no es una receta para aplicar ante un problema, pero sí es un elemento clave que puede contribuir al cambio y al avance hacia la inclusión. Esta situación viene determinada por diversas razones: 

  1. El paso del modelo del déficit al modelo interactivo requiere conocer a la persona (habilidades, conocimientos, intereses, capacidades) y conocer muy bien el currículo, para poder ajustarlo y crear las condiciones de aula que permitan enriquecerse de la diversidad.
  2. Los entornos inclusivos demandan, sin lugar a dudas, de la intensificación y diversificación del trabajo pedagógico; de una mayor implicación personal y moral; de una ampliación de los territorios de la profesión docente. 

Escuelas inclusivas son las que pretenden ofrecer oportunidades de aprendizaje a todo el alumnado de una forma eficaz. Se trata, en definitiva, de escuelas y profesores que aprenden a promover el máximo progreso para cada alumno y alumna, que garantizan que alcancen el máximo nivel posible, según sus capacidades; que aumentan todos los aspectos relativos al conocimiento y desarrollo del alumno; y que siguen mejorando año tras año. Se trata de  desarrollar una educación de mayor calidad para todos configurando un aspecto del sistema educativo que ayude al cambio de la cultura profesional docente (reconstrucción de sus procesos de identidad y desarrollo profesional) en un contexto abierto y orientado por valores inclusivos. 

 

 

Referencias bibliográficas: 

Alonso  Tapia, T. (1995). Orientación  educativa: teoría, evolución e intervención.          Madrid:Sintesis

Ley Orgánica de  Educación: 2/2006. 3 de Mayo

La Escuela inclusiva. El derecho a la equidad y la excelencia educativa. Ana Luisa López-Veléz. (2018)

Garcia Rubio, Juan. Revista Nacional e Internacional de la Educación Inclusiva. Volumen 10. Número 1. (2017).

Buenas prácticas de la Escuela Inclusiva. Macarrulla, I. y Saiz, M. (2009).

Marchesi, A.; Palacios, J,; Carretero, M. (1984). “Desarrollo cognitivo y social del niño” Psicología evolutiva 2. Madrid.  Alianza Editorial

 

Por Patricia Rúa García. Maestra de Pedagogía Terapéutica.

El aprendizaje también es de color verde

Bueno, en realidad hay muchos tonos de verde en el aprendizaje,  marrones, algún que otro azul, amarillos, rojos…

¡será mejor no excluir ninguno! 

En cierto modo tampoco deberíamos, pues si algo nos  queda claro es que nuestro contexto, y más concretamente, nuestro contexto natural es ante todo, un espacio lleno de información con la que poder generar conocimiento.

A raíz de la situación que estamos viviendo en la actualidad, hemos experimentado un cambio en  nuestra forma de enseñar, y por ende,  también de aprender.  Este virus global nos enseñó a ver de otra manera lo que tenemos cerca, y estos espacios poco a poco fueron introduciéndose en nuestras vidas como  grandes centros de aprendizaje en los que situarnos con un objetivo claro: abrirlos a nuestro alumnado y  en la medida de lo posible, volver al calor del aula con alguna historia que contar.

Siempre hemos tenido presente la importancia del contacto con la naturaleza como algo significativo en el desarrollo, ya no solo por ser  beneficioso en términos de salud, sino porque  tomar conciencia del mismo supone aprender a conocer el mundo que nos rodea, nos hace más conscientes, y por tanto, más  libres a la hora de conducir nuestras acciones. Nos hace ser más autónomos/as.

 

¿Cómo empezamos?

En nuestro caso quisimos combinar algunos contenidos  con las experiencias que el medio nos puede ofrecer.  Desde la tranquilidad y el descubrimiento personal comenzamos a  hilvanar procesos de aprendizaje conectando diferentes áreas a través del juego y de actividades con un sentido claro.  Desde recogida de frutas para un aperitivo a media mañana hasta juegos al aire libre con mapas sensoriales que nos abren los sentidos y nos ayuda a ubicar muchos de los elementos que forman parte del entorno. 

¿Qué hemos constatado?

Que las experiencias son mucho más significativas cuando conllevan descubrimiento.  Los contenidos se van construyendo en función de lo que el alumnado  identifica en el entorno, siempre desde una perspectiva lúdica y sin expectativas prefijadas.

 

 

¿Cómo lo vinculamos con el trabajo de aula?

Desde la observación y como no, desde la comunicación. Un paseo puede ser la excusa perfecta para conocer de primera mano intereses, conocimientos previos y también, una oportunidad para generar procesos de aprendizaje. Solo es cuestión de observar y escuchar. 🙂  

¿Qué no debemos olvidar?

Además de tener en cuenta el diseño de materiales adaptados a las diferentes capacidades  que respondan a una planificación previa, no debemos olvidar lo enriquecedor de  la espontaneidad del proceso. Situando el foco en el descubrimiento hallaremos un  gran aliado en el diseño de las actividades. Pero sobre todo, no perderemos de vista disfrutar de ese tiempo junto a vuestro alumnado.   

 

ALGUNAS REFERENCIAS:

Heike Freire .»Educar en verde. Ideas para acercar a niños y niñas a la naturaleza».

Heike Freire. «Estate quieto y atiende».

Joseph Cornell. «Compartir la naturaleza»

 

 

 

Profundizando en el método Teacch.

Uno de los elementos que forman este modelo es la denominada Enseñanza estructurada. Una manera de organizar el espacio de trabajo y las actividades a través de los principios metodológicos que conforman esta forma de trabajo.

Aquí os mostramos una pequeña presentación para ilustrar este concepto.

Enseñanza Estructurada

En nuestra sección de recursos encontraréis más materiales Teacch.

Recursos