El agua como recurso terapéutico

Dentro de nuestro propósito de seguir ofreciendo oportunidades a nuestro alumnado, surge el programa de terapia acuática, es cual está enmarcado en nuestro proyecto educativo de centro.

El medio acuático es un espacio ideal para trabajar el aspecto psicomotor, pues es una actividad motivadora que nos permite experimentar nuevas sensaciones e interactuar en otros ambientes y con otras personas, además de ser un espacio idóneo para seguir desarrollando hábitos de higiene.

Los beneficios físicos, psíquicos y sociales que nos proporciona el agua están recogidos en numerosos libros, pero… ¿ qué es lo que realmente nos proporcionan estos beneficios?

Las experiencias de movimiento y juego para personas con grandes dificultades motoras son innumerables en comparación con el medio terrestre, donde parte de este movimiento libre y autónomo va a estar disminuido o simplemente no se va a llevar a cabo, debido al efecto que la fuerza de la gravedad ejerce sobre nuestro cuerpo.  Sin embargo, gracias a las propiedades físicas que nos ofrece el agua, como por ejemplo la flotación, la presión hidrostática, la viscosidad, las fuerzas hidrodinámicas o las fuerzas rotacionales, estas experiencias son posibles, proporcionando beneficios a nivel físico y también emocional.

Con la inmersión en el agua, cualquier cuerpo puede liberarse de ese peso corporal, pudiendo desarrollar un movimiento libre con menos esfuerzo e incluso con menos dolor (si lo hubiese) al liberarse de las compresiones articulares que las contracciones patológicas ejercen sobre sus articulaciones. Es más, en muchos casos va a permitir la actuación y utilización de grupos musculares que no usan habitualmente (ya que fuera del agua tienen que luchar contra su peso y su musculatura no tiene la suficiente fuerza).

«si no muevo por mi mismo, no sentiré satisfacción»

«Si no soy capaz de moverme, no sentiré la necesidad de hacerlo»

Por otro lado tenemos la flotación, que va a provocar la aparición de movimientos más amplios en ese intento de mantenerse a flote, generando más experiencias en cuanto a cambios posturales y sensaciones vestibulares.

Otro beneficio nos lo aporta la densidad del agua, puesto que al ser mayor que la del aire, nos va a dar apoyo continuo y soporte a los movimientos proporcionando mayor tiempo de respuesta, es decir, mayor espacio de tiempo para recibir y procesar información y así elaborar respuestas motoras más eficientes y funcionales. En el medio terrestre, el tiempo de respuesta es inmediato. Si una persona pierde el equilibrio, la caída es inmediata, ya que el aire no proporciona ese apoyo. Tampoco debemos olvidar que el medio acuático nos obliga a dar una respuesta y eso nos obliga a mantener la atención de manera continuada.

María Jesús Pérez Méndez (Fisioterapeuta Colegio Edes)

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