La Educación Emocional, un área clave en el desarrollo.

El término emoción proviene del latín “emotio” –movimiento hacia-, expresando la idea de que en toda emoción hay implícita una tendencia a actuar con algún propósito, una tendencia a moverse en alguna dirección. Begoña Ibarrola (2013). Aprendizaje en el aula.

Son muchos los estudios existentes acerca de las emociones, como se producen, que aspectos fisiológicos y cognitivos intervienen, y cuáles son las funciones de las mismas. Sin embargo, lo que está claro, es la necesidad intrínseca al ser humano de saber interpretarlas y orientarlas hacia nuestro beneficio.

Reconocer las emociones a veces puede resultar complicado y desconcertante, porque no hablamos de conceptos definidos y diferenciados, sino de una serie de respuestas conductuales propiciadas por conexiones neuronales deliberadas, que reaccionan y provocan un efecto en nuestro humor en función de la interpretación que hagamos de la realidad próxima. Tenemos un ejemplo claro en la naturaleza. Los árboles aunque aparecen aislados unos de otros, se conectan por redes infinitas de raíces subterráneas. Lo mismo pasa con las neuronas.

Damasio(2000) establece varios tipos de emociones en función del tipo de respuesta.

Emociones Primarias.  Ira, miedo, alegría, sorpresa, asco y tristeza. Son automáticas y cumplen una función adaptativa y saludable dentro del organismo al ayudarnos a reaccionar inmediatamente frente a un estímulo. Begoña Ibarrola (2013)

Emociones Secundarias.  Son el resultado de las múltiples combinaciones de las primarias. Se crean como una respuesta consciente ante las múltiples situaciones-conflicto que experimentamos en el día a día. Por lo tanto, son adquiridas, ligadas a la educación y a la cultura. La culpabilidad, los celos, la desconfianza, la vergüenza…

Es por ello que el proceso educativo cumple una función primordial en el aprendizaje emocional y en la elaboración de respuestas conductuales que favorezcan la adaptación al medio y el autodescubrimiento.

Cada día sabemos más sobre nuestras emociones y que factores fisiológicos, cognitivos y conductuales intervienen, pero no debemos equivocarnos, la educación emocional no debe orientarse al aprendizaje de ciertas conductas en detrimento de otras, debemos explorar todo el abanico de posibilidades, dando libertad al educando de interiorizar el significado de cada una de ellas y sobre todo, darles la opción de sentirlas y de cambiarlas por ellos mismos, si ese fuera el caso.

Nosotros, orientamos la labor docente hacia la creación de espacios enfocados a la experimentación y la interpretación, porque no entendemos las emociones sin las vivencias sobre las que se asientan.  No hablamos de una causa-efecto, sino que también hay que contemplar el resto de factores sociales y ambientales que interfieren.

Tenemos que ser conscientes que la educación emocional no está en los libros, aunque cierto es que ayudan mucho a entenderlas y a trabajar sobre ellas. Pero realmente la educación emocional debe asentarse en el conjunto de vivencias que tenemos en el día a día, en las relaciones que somos capaces de establecer y en los apoyos que somos capaces de dar, para llevar al alumnado a sentir el éxito, la colaboración, la felicidad, la seguridad…  Cada pequeño gesto que nos haga sentir que todas somos personas válidas y queridas.

Aquí te presentamos algunos criterios que utilizamos en el trabajo diario para favorecer el aprendizaje.

Categorías. En la elaboración de materiales utilizamos colores, tipos de letra, numeración…todo lo que sea necesario para diferenciar los conceptos que queremos presentar. Claridad y sencillez son dos premisas indispensables.

Secuencias.  Nuestro material debe tener un sentido y una dirección.  Partimos de unas necesidades observadas  y caminamos hacia unos objetivos accesibles. Para ello, es importante que exista una lógica interna comprensible para el alumno/a.  Evitamos la frustración, aumentamos su autonomía y nos acercamos a los resultados esperados. ¡Ojo! No siempre lo conseguimos. Pero para crear, hay que probar.

Imágenes.  Para lograr esa comprensión que favorezca el aprendizaje, muchas veces es fundamental el uso de imágenes, dibujos, incluso a veces objetos reales que nos ayuden en el proceso, potenciando su atención.

La música. Es increíble el poder de la misma.  A través del sonido podemos experimentar  gran cantidad de emociones, evocar recuerdos o situaciones, imaginar…

El arte. También nos gusta el arte, y sobre todo, combinarlo con otros contenidos, y ¡¡ crear, crear, crear!!.  Mattise fue un pintor que revolucionó el mundo de la pintura con su uso del color, ligado siempre a las emociones. Decía: “Cuando pinto verde no es hierba. Cuando pinto azul, no es cielo”.

Son muchas las posibilidades para trabajar las emociones, pero siempre, debemos hacerlo desde la realidad, observando nuestro entorno, y el de las personas con las que trabajamos, para apoyarlas en el proceso de aprendizaje y dándoles la oportunidad de descubrirse a si mismos.

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